Nunca fuimos a París (...a una mujer divina) Nunca fuimos a París en cambio fuimos el uno para el otro como el ojo y la mirada Sucediste pero no como un suceso en el marco del tiempo que me pesa y que no cesa Dejaste en el cuadro de mi vida una huella profunda, preciosa y persistente Conseguiste que yo fuera mejor de lo que era antes de conocerte Una llamada externa una llamarada breve y enamorada nos trajo después el hielo Nunca fuimos a París pero de todos nuestros viajes traje pedacitos de tu cielo Nunca fuimos a París ni creamos un hogar con un cuerpo de muerto que vive en hospitales creé una carga desesperada Sentiste como si el universo lo dijera para que yo creciera y tú te fuiste
… y un año después sé que fue uno de esos días que lo cambian todo. Tía Pakita nos había dejado el día anterior. Las constantes de la vida cambiaban de significado en el remolino de acontecimientos. El tiempo que no cesa circuló entre emociones de sobrevida y el cambio radical de mi futuro se programó en apenas el instante que se tarda en recibir un duro golpe. Poco después supe que tenía muy cerca un nuevo gran amigo con el que no había contado.
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