2 de enero de 2018




… y un año después sé que fue uno de esos días que lo cambian todo. Tía Pakita nos había dejado el día anterior. Las constantes de la vida cambiaban de significado en el remolino de acontecimientos. El tiempo que no cesa circuló entre emociones de sobrevida y el cambio radical de mi futuro se programó en apenas el instante que se tarda en recibir un duro golpe. Poco después supe que tenía muy cerca un nuevo gran amigo con el que no había contado.

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